En una planta procesadora de agua en Guayaquil, los operarios empezaron a notar un ruido extraño.
Una vibración grave, intermitente, casi como un rugido dentro de las tuberías.
Pensaron que era aire atrapado en el sistema.
Tres semanas después, la bomba principal perdió presión.
Cuando abrieron la carcasa, el interior parecía tallado por arena:
cavidades, picaduras y partes metálicas delgadas como papel.
El diagnóstico fue claro: erosión, cavitación y corrosión habían hecho su trabajo… silenciosamente.
1️⃣ Erosión: el desgaste mecánico del flujo
La erosión ocurre cuando partículas sólidas (arena, óxidos, residuos) golpean constantemente una superficie metálica.
Con el tiempo, ese impacto va “puliendo” el material hasta deformarlo.
🧩 Es común en bombas, válvulas, curvas de tubería y sistemas de transporte de fluidos.
💡 Síntoma típico: pérdida de espesor o rugosidad en zonas de impacto.
2️⃣ Cavitación: burbujas que destruyen
La cavitación es uno de los fenómenos más agresivos y menos comprendidos.
Ocurre cuando el fluido cambia rápidamente de presión, formando microburbujas que implosionan contra el metal.
Cada explosión equivale a miles de pequeños martillos golpeando la superficie.
El resultado: cráteres, ruido, vibración y pérdida de rendimiento.
💡 Síntoma típico: ruido metálico tipo “grava”, vibración irregular y pérdida de presión.
3️⃣ Corrosión: el enemigo silencioso
La corrosión no hace ruido ni se ve al inicio.
Pero ataca químicamente el metal, debilitándolo desde adentro.
A menudo se combina con los otros dos fenómenos, acelerando el daño.
💡 Síntoma típico: coloración rojiza, puntos oxidados, material deslaminado o fugas diminutas.

En la práctica, rara vez aparecen solos.
Primero, la erosión remueve la capa protectora del metal.
Luego, la cavitación genera microimpactos que exponen la superficie.
Y finalmente, la corrosión ataca el metal desnudo, cerrando el ciclo destructivo.
💬 Este trío puede destruir una bomba o carcasa en menos de seis meses si no se diagnostica a tiempo.
✅ Monitoreo regular: usar inspecciones visuales y medidores de vibración o presión.
✅ Filtración efectiva: reducir partículas sólidas en el fluido.
✅ Diseño hidráulico adecuado: evitar zonas de presión negativa que favorecen cavitación.
✅ Recubrimientos protectores: aplicar compuestos epóxicos y cerámicos en zonas de alto impacto.
✅ Capacitación técnica: entrenar al personal para detectar los síntomas tempranos.
💬 En Servitecdus S.A., hemos comprobado que un diagnóstico a tiempo puede duplicar la vida útil de una bomba o válvula.
En una planta de agua potable en Santa Elena, una bomba centrífuga mostraba cavidades internas por cavitación.
Se aplicó una reparación epóxica reforzada con cerámica técnica y se optimizó el flujo hidráulico.
Resultado:
💪 la presión aumentó un 18 %, y la bomba sigue operando sin fallas después de 14 meses.

1️⃣ ¿Cómo saber si hay cavitación en una bomba?
Escucha el sonido: si parece “grava en un cilindro”, es cavitación. Además, se detecta por pérdida de presión y vibración irregular.
2️⃣ ¿La erosión siempre requiere reemplazo?
No necesariamente. Si se detecta a tiempo, puede restaurarse con compuestos epóxicos o recubrimientos protectores.
3️⃣ ¿Qué diferencia hay entre corrosión y erosión?
La corrosión es química; la erosión, mecánica. Pero ambas se agravan mutuamente.
4️⃣ ¿Qué materiales ayudan a prevenir estos daños?
Los recubrimientos epóxicos cerámicos, polímeros reforzados y aceros inoxidables especiales son excelentes barreras.
5️⃣ ¿Cómo interviene Servitecdus en estos casos?
Con diagnóstico visual y técnico, reparación epóxica y asesoría en rediseño hidráulico o preventivo.
En la industria, no siempre fallan las máquinas: fallan las rutinas de inspección.
💬 Erosión, cavitación y corrosión no son castigos inevitables…
son advertencias que el metal da antes de rendirse.
Cuidar tus equipos no es solo reparar, es escuchar lo que el metal te está diciendo.
💡 En Servitecdus S.A., cada reparación es una historia ganada contra el tiempo, el desgaste y el olvido.