En una planta de alimentos en Daule, un equipo técnico aplicó un recubrimiento epóxico sobre una carcasa metálica corroída.
El trabajo lucía perfecto.
El color, la textura, el brillo… todo indicaba que estaba bien hecho.
Pero a los tres días, el material empezó a despegarse como una etiqueta.
La causa no fue el epóxico.
Fue la mala preparación de la superficie.
💡 En el mantenimiento industrial, la adherencia lo es todo.
Preparar la superficie es limpiarla, activarla y crear un perfil de anclaje que permita al material epóxico unirse químicamente al metal.
No basta con limpiar a simple vista.
Debe eliminarse grasa, óxido, humedad y cualquier residuo que impida el contacto real entre el epóxico y la pieza.
🧱 Es el equivalente a los cimientos en una construcción: si no están bien hechos, nada dura.

1️⃣ Desengrase
Elimina aceites, grasa, polvo y contaminantes con solventes adecuados.
Un error común es usar gasolina o diésel, que dejan residuos grasos y afectan la adherencia.
✅ Lo correcto: usar desengrasantes industriales neutros o alcohol isopropílico.
2️⃣ Remoción de óxido y material suelto
El óxido crea una capa inestable que se despega con facilidad.
Debe eliminarse por completo antes de aplicar cualquier reparación.
🔧 Técnicas comunes:
Cepillado mecánico.
Lijado o esmerilado.
Granallado con arena o microesferas metálicas.
💬 Cuanto más limpio y rugoso el metal, mejor adherencia.
3️⃣ Creación del perfil de anclaje
Una superficie completamente lisa no permite agarre.
Debe tener rugosidad controlada (entre 75 y 125 micras).
📏 Este perfil actúa como miles de microganchos donde el epóxico se adhiere y se fija.
💡 En Servitecdus, este paso se verifica visualmente y con instrumentos de medición.
4️⃣ Secado y control de humedad
Aunque el metal parezca seco, puede tener condensación invisible.
Esa humedad crea una película entre el epóxico y la superficie, reduciendo la adherencia.
💬 Por eso, la aplicación ideal se hace en ambientes cálidos y secos, con ventilación controlada.
Muchos técnicos confunden limpieza visual con preparación.
Pero incluso una capa invisible de aceite o polvo puede arruinar toda una reparación.
Un epóxico de alta calidad no puede adherirse sobre contaminación.
Por eso, la regla de oro es simple:
“Si no puedes comer sobre esa superficie, no está lista para reparar.” 🍽️

En una planta procesadora de camarón en El Oro, se aplicó un recubrimiento epóxico cerámico sobre una bomba de acero al carbono.
El proceso de preparación tomó casi tanto tiempo como la aplicación.
Desengrase, lijado, granallado y control de humedad.
Resultado:
🔹 Vida útil extendida en más del 300 %.
🔹 Cero desprendimientos.
🔹 Sin necesidad de reaplicación por 4 años consecutivos.
💬 La clave no fue el material, fue la disciplina técnica.
1️⃣ ¿Por qué es tan importante la rugosidad?
Porque crea un anclaje físico que multiplica la adherencia del epóxico.
2️⃣ ¿Qué pasa si aplico sobre óxido?
El recubrimiento se desprenderá al poco tiempo, y el daño se acelerará por debajo del material.
3️⃣ ¿Cómo sé si la superficie está lista?
Debe verse metálica, seca, sin grasa, sin polvo y con rugosidad visible al tacto.
4️⃣ ¿Puedo aplicar epóxicos con la pieza húmeda?
Solo con productos diseñados para esa condición. En general, lo ideal es superficie seca.
5️⃣ ¿Quién puede hacer la preparación correcta?
Técnicos capacitados con conocimiento en materiales, abrasivos y control de humedad.
Una reparación no comienza con el epóxico…
comienza con la superficie que lo recibe.
💬 En Servitecdus S.A., entendemos que la diferencia entre un parche temporal y una restauración duradera está en la preparación y el respeto al proceso técnico.
Porque en mantenimiento industrial, la calidad no se ve, se siente cuando el equipo sigue operando sin fallas.