En las costas del Ecuador, el aire salino no solo oxida el metal: lo devora lentamente.
El ambiente marino combina tres enemigos silenciosos para cualquier estructura metálica:
🌫️ humedad constante,
🌬️ vientos con cloruros,
☀️ radiación solar intensa.
Juntos, crean un ciclo implacable de corrosión, fisuras y pérdida de espesor.
En una terminal industrial de la Costa, una estructura metálica que soportaba ductos de descarga comenzó a mostrar manchas rojizas en sus columnas principales.
El personal de mantenimiento aplicaba pintura anticorrosiva una vez al año, pero el problema regresaba cada vez más rápido.
🔍 Cuando realizaron una inspección detallada, encontraron lo siguiente:
Pérdida de espesor de 1,2 mm en zonas críticas.
Tornillos corroídos que habían perdido más del 50 % de su resistencia.
Recubrimiento con ampollas por mala preparación superficial.
La estructura seguía en pie, pero ya no estaba segura.

1️⃣ Exposición continua a cloruros y humedad
El aire costero contiene partículas salinas microscópicas que penetran los poros de la pintura y aceleran la oxidación del acero.
2️⃣ Falta de mantenimiento preventivo
Los ciclos de inspección suelen alargarse demasiado o se basan solo en el aspecto visual.
La corrosión, sin embargo, avanza internamente antes de verse externamente.
3️⃣ Mala preparación superficial
Aplicar recubrimientos sobre superficies mal limpiadas es una de las causas más frecuentes de desprendimiento prematuro.
4️⃣ Golpes o daños mecánicos
Pequeños impactos durante el uso o transporte eliminan la capa protectora y exponen el acero al ambiente.
🧩 1. Limpieza y preparación de superficie
Antes de aplicar cualquier recubrimiento, se debe eliminar completamente la corrosión existente mediante:
Abrasión mecánica o arenado controlado.
Desengrase con solventes industriales.
Secado total de la superficie.
💡 Un recubrimiento aplicado sobre óxido no protege: solo lo disfraza.
🧱 2. Aplicación de recubrimientos anticorrosivos adecuados
En ambientes costeros, los recubrimientos más eficaces son:
Epóxicos de alto espesor (para zonas estructurales).
Poliuretanos alifáticos (resistentes a rayos UV).
Sistemas zinc-epóxico-poliuretano en tres capas para máxima protección.
Cada capa cumple una función:
el zinc actúa como barrera galvánica,
el epóxico sella la superficie,
el poliuretano resiste el sol y la intemperie.
🔩 3. Sustitución de elementos estructurales dañados
Cuando la corrosión supera el 20 % del espesor original o afecta uniones críticas, lo más seguro es reemplazar el componente.
Los pernos, platinas y refuerzos soldados deben cumplir normas ASTM para ambientes marinos.
🧰 4. Reparaciones con materiales compuestos
En los últimos años, los compuestos poliméricos reforzados con fibra de vidrio o carbono han ganado terreno.
Permiten reparar zonas corroídas sin necesidad de soldadura, reduciendo tiempos de parada y evitando calor sobre el acero.
Son ideales para estructuras donde detener operaciones es complicado.

Cada reparación debe ir acompañada de un plan de mantenimiento predictivo y preventivo que incluya:
✅ Inspecciones trimestrales con medición de espesores por ultrasonido.
✅ Control de puntos de drenaje y uniones atornilladas.
✅ Limpieza de sales y depósitos superficiales con agua dulce.
✅ Reaplicación de pintura solo después de una preparación adecuada.
✅ Registro histórico fotográfico y técnico de cada intervención.
💬 Lo que no se mide, no se puede proteger.
Temperatura y humedad durante la aplicación deben estar dentro del rango recomendado por el fabricante del recubrimiento.
Puntos de soldadura y uniones son los más vulnerables: deben sellarse con recubrimientos elastoméricos o zinc-rich.
Zonas bajo goteo o condensación constante requieren sistemas más robustos, como recubrimientos de 3–5 capas.
Los bordes afilados deben redondearse (radio mínimo de 2 mm) para evitar desprendimiento de pintura.
1️⃣ Pintar no siempre es proteger.
2️⃣ La corrosión avanza más rápido donde el ojo no llega.
3️⃣ Cada costa tiene su propia agresividad ambiental; no existen soluciones únicas.
4️⃣ La durabilidad de una estructura no depende del clima, sino de la constancia en el mantenimiento.
El acero es fuerte, pero el mar es paciente.
Y la única forma de ganar esa batalla es mantener la vigilancia constante.
“Cada punto oxidado cuenta una historia. Y cada reparación oportuna, evita un final costoso.”
Las estructuras metálicas costeras no mueren por corrosión repentina, sino por descuido acumulado.
La prevención sigue siendo el mejor blindaje.
📌 ¿Qué tipo de pintura se recomienda en zonas costeras?
Sistemas de tres capas: zinc + epóxico + poliuretano. En zonas de alta exposición se puede usar epóxico de vidrio en escamas.
📌 ¿Cada cuánto se debe inspeccionar una estructura costera?
Idealmente cada 3 a 6 meses, dependiendo de la exposición y la carga de cloruros en el ambiente.
📌 ¿Cómo saber si una estructura ya perdió su capacidad portante?
Mediante medición de espesores por ultrasonido y análisis estructural según normas AISC o ISO 12944.
📌 ¿Se puede reparar una zona corroída sin detener operaciones?
Sí, usando materiales compuestos o recubrimientos de curado rápido.
📌 ¿Cuál es el error más común en el mantenimiento costero?
Aplicar pintura sin eliminar completamente la corrosión previa.